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Salir del hogar entre el amor y la huida.

Actualizado: 13 sept 2025

Escena: una conversación que sirve de espejo.

 

Hace algunos meses en una reunión familiar tuve un espacio con alguien muy importante en mi vida, ella, ya está en esa edad en la que aspiramos a salir de la casa “salir del nido y volar”, hacer su propia historia, y, en partes de la conversación salió algo así como ¡ya es hora¡ mis padres deben prepararse, entonces indagué un poco sobre dicha exclamación, para entender lo que la motiva.


Fue prácticamente conversar con mi adulto joven de un poco más de veinte años que, en su momento, estuvo en el proceso de tomar esa decisión, yo, en ése momento, contemplé muchas cosas, variables, posibilidades, pero en la base de todo lo que motivada esa decisión habían dos pilares: El amor, y, el deseo de huir.

 

Mi hogar representó un lugar lleno de amor, y también donde aprendimos a batallar, a ganar cada espacio, a justificar cada conversación y decisión, a “explicarme”; entonces para esa época estaba cansado de tener que justificarme por lo que hacía o por la forma de ver la vida.

 

El deseo de huida es natural, es instintivo, las manadas de los animales lo tienen, las tribus también. La voz que de tice "es hora de salir del nido", el impulso de salir por la propia vida, está bien, si es desde el amor.

 

La huida o salida del hogar no implica “incinerar el nido”, no es cortar los lazos, pero sí representa poner límites sanos.


 


📖 Génesis 2:24“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”


📖 Mateo 19:5-6“y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”


📖 Marcos 10:7-8“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre,y se unirá a su mujer,y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno.”

 


Dejar atrás no implica cortar el vínculo, tampoco negar la herencia, el linaje, los aprendizajes y la memoria celular que traemos.

 

Cuando yo estuve en ése momento sentí que debía alejarme para sanar, y eso hace que, las cosas de las que hui, se hicieran presentes en mi nuevo hogar hasta que decidí verlas con otros ojos y soltarlas, sanarlas en mí, resignificarlas, porque es cierto, lo que no sanas se repite.

 

Así, me pregunté muchas veces el por qué ciertas cosas me molestaban tanto de algunas personas, del nuevo entorno, en mi hogar, con mi esposa, ¿por qué si la energía del nuevo hogar es otra?.


Era el inconsciente, la memoria celular, el linaje diciendo “sana LEÓN”, huiste sin sanar, y sin saberlo, atraerás más de lo mismo.


Hoy comprendo que no es necesario huir, pero fue la forma que encontré.


Hoy estoy presente, me hago cargo y no niego lo que siento.

 

Tenía motivos para irme de casa, necesitaba una excusa como el amor por mi pareja, pero en realidad, se puede salir del hogar de muchas formas, sin cortar lazos, sin repetir heridas, haciendo consciente todo lo aprendido, integrando la luz y la sombra de tu linaje, aceptando la herencia tal como es, sin esconder en lo más profundo de tu inconsciente las heridas del alma.

 

Al verte me veo, le dije, y, así terminó la conversación con un gran aprendizaje, ella hoy puede tomar una decisión desde el amor o la huida, repetir afuera o resignificar lo vivido en casa para irse ligera de equipaje, libre de cargas y así crear un nuevo hogar.

 

Salir del hogar sin incinerar el nido
Salir del hogar sin incinerar el nido

Dato adicional: Desde niño quise estar afuera del hogar antes de los 25, tener mi primer hijo a los 28, y el segundo a los 30; ése comando se cumplió casí a la perfección. Porque otra cosa que pesa en la decisión es “el plan” o el reloj biológico.

 

La clave está en distinguir entre el impulso genuino y el mandato social o personal, aceptando los tiempos propios, y no los impuestos por la comparación con otros, o por la creencia que cada uno haya construido y “salir del hogar sin incinerar el nido”

 

El mayor riesgo es romper todo vínculo con lo anterior, aprendí que salir con amor implica agradecer lo recibido y abrir espacio para lo nuevo. La casa que nos formó fue abrigo y escuela, incluso si también nos hirió; busca transformar y actualizar los vínculos en vez de quemar puentes.

 

Bert Hellinger y la terapia sistémica insisten en “la importancia de integrar lo excluido, de dar lugar a lo vivido y avanzar sin resentimiento”.

 

También manifiesta que «El orden nos viene dado y no podemos sustituirlo por el amor. El amor es una parte del orden. El orden precede al amor. El amor únicamente puede desarrollarse en el marco del orden».

 

 

El orden precede al amor “cuando, cada quien ocupa su lugar, el amor puede crecer sin distorsiones”. Al dejar el hogar inicial, honramos nuestro origen y damos espacio para que la nueva familia tenga raíces firmes y alas libres.

 

La madre y el padre de quien se va de casa, también deben hacer el ejercicio de actualizar la relación con su hijo, honrar el hogar que está creando, ubicarse en el lugar de suegro o suegra, luego de abuelo; sin intentar repetir programas o tener el control en ese nuevo hogar que no es suyo, y, aceptar con amor las decisiones de sus hijos, agradecer a Dios porque han pasado a otro sitio y desde ahí pueden crear e integrar la herencia, el linaje, extender la vida desde el amor; como el árbol que suelta los frutos y entrega la semilla para que la vida continue.

 

La madre o el padre que no se ubica sufre porque cree que perdió a un hijo, combate con la pareja de su hijo, compite, trata de controlar, y eso hará que ciertos programas se repitan, ¡eso aleja¡.

 

🌀 Ejercicio de observación: Recuerda el momento en que saliste (o intentaste salir) de tu hogar.

 

1.     ¿Qué emoción predominaba: amor, rabia, urgencia, miedo, ilusión? Identifica si fue más una huida o una elección.


  1. ¿Existen patrones de control, ausencia o sacrificio sigues llevando a tus relaciones?


  2. ¿Estás huyendo de patrones de control, ausencia o sacrificio al salir de casa?


  3. ¿Aceptas a tus padres tal como son y tomas la vida completa de ellos?


  4. ¿Pudiste salir de casa con gratitud y respeto?


  5. ¿Tu nuevo hogar es un espacio de libertad o de repetición?


  6. ¿De qué manera confundo amor con control o con huida?


  7. ¿Cómo puedo integrar lo que excluí, para no repetirlo en mi nueva familia?


  8. ¿Qué significa para mí salir del hogar sin incinerar el nido?




Con gratitud, LEÓN.


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